EDIFICA TU DESTINO
Te has preguntado ¿Qué será de tu vida en el futuro? ¿Crees escrito en algún libro tu destino? Si confías en él, pregúntate realmente ¿qué es? Algunos filósofos aseguran es algo más allá de los seres humanos, es sobrenatural y en muchos casos puede considerarse que lleva a un final fatal. Sin embargo el destino es un término creado por el hombre y que tiene muchas interpretaciones, entre ellas, la de considerar que es inevitable.
Todo esto lleva a la concepción de que el ser humano no es más que un maniquí que sigue los inevitables acontecimientos determinados para su vida, sin mayor posibilidad de salvarse: tal idea es de holgazanes que se sienten incapaces de labrarse un porvenir. A lo largo de la historia hemos visto como personas sin más opción que sobrevivir lastimosamente, víctimas de las incapacidades, problemas mentales y tantos otros padecimientos que los condenarían, aparentemente, a una vida vegetativa, cambiaron sus existencias al llenarse de voluntad y perseverancia para ir en busca de sus sueños.
Tú, como todos los seres humanos, posees un potencial inimaginable. Naciste para alcanzar el éxito, él sí está considerado para ti, si eres capaz de construirte un plan de vida para hacer realidad tus anhelos. Al estar vivo, tienes el derecho y el poder de hacer de tu existir lo que tú desees: trazar una trayectoria ejemplar que te permita caminar con la frente en alto; viajar por una senda de vicios, llena de vergüenzas o permitir como hacen los perezosos que el destino te alcance. En ti esta la decisión, funda tus metas, anima tus ilusiones, enciende la flama del entusiasmo y atrévete a edificar tu victoria.
Thomas Hamblin decía: “el mundo podría dividirse en dos tipos de gente: aquellos que conquistan la vida y quienes son vencidos por ella”. Los que se imponen a los obstáculos lo hacen primero en el pensamiento. Los sometidos ante los problemas de la vida, no las han dominado en su mente. Solo en tu interior habita la voluntad para luchar por hacer realidad lo que te propongas, no te admitas dejar las cosas a medias, se perseverante. Planea tus pasos, se consciente de lo que necesitas para llevar a cabo tus proyectos, mantente alerta para cuando se presenten las oportunidades puedas aprovecharlas.
Para ser un verdadero guerrero de la vida, debes saber tus cualidades y tus defectos, las primeras te hacen fuerte y puedes mejorarlas, son armas que te ayudaran a sacar adelante tus estrategias; pero tus carencias pueden llevarte al fracaso. Se honesto para identificar los puntos débiles de ti, reconócelos y luego atrévete a superarlos, libra constantemente una lucha tenaz contra ellos, reinvéntate con nuevas fortalezas, convéncete de ser persistente y ten la fe que tu esfuerzo ganará cada batalla.
Como puedes percibir tienes por delante el reto de erigir tu destino, comprometido contigo mismo, abierto a la posibilidad de superarte cada día en bien no solo tuyo, también de tu entono y de tus seres queridos. Apodérate del timón de tu vida. Proyecta lo que quieres alcanzar, dirígete a ese punto con valentía. Goza la travesía. Aguanta los embates de las tormentas, no pueden evitarse, pero hazlo con determinación, y si por alguna razón necesitas desviarte, recuerda: la ruta la trazas tú, tienes libertad de elegir el rumbo, de detenerte para tomar fuerzas; pero jamás de darte por vencido, el fracaso no cabe en tu futuro. Insiste, crece, aprende, cambia, aflora tu luz interior, dirígela a la creación de tus circunstancias y forja la estrella de tu gloria.
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